Construimos un futuro mejor con fe, amor y compromiso.
La Fundación Cristiana de Asistencia Humanitaria y Desarrollo Social “Aliento de Vida” nació para responder a diversas problemáticas sociales desde una perspectiva integral: física, psicológica y espiritual.
Promover procesos de asistencia humanitaria y desarrollo social basados en valores y principios cristianos con énfasis en población vulnerable.
Ser una organización reconocida a nivel nacional por mejorar la calidad de vida y el desarrollo integral individual, familiar y colectivo.
La fundación promueve su labor en dos grandes ejes.
Orientada a satisfacer necesidades urgentes, aliviar el sufrimiento y preservar la dignidad humana en momentos críticos.
Centrada en fortalecer capacidades individuales y comunitarias para superar desafíos y mejorar la calidad de vida.
“Demostrar el amor de Dios al prójimo a través del servicio a la comunidad”.
Nuestra convicción es dar aliento de vida a quienes sienten que lo han perdido todo y sembrar fe y esperanza en quienes ya no creen en sus circunstancias.
Trabajamos con enfoque integral y alianzas sostenibles.
Promover procesos de asistencia humanitaria y apoyo integral a individuos, familias y grupos en situación de riesgo social o vulnerabilidad.
Elaborar y promover planes, programas y proyectos de desarrollo con incidencia en la realidad social local y regional.
Trabajar de manera coordinada con organismos públicos y privados para beneficiar a personas y grupos en situación de vulnerabilidad.
Brindar asistencia técnica y capacitación en diversos campos relacionados con la problemática social, la asistencia y el desarrollo social.
Promover la autogestión y procuración de fondos mediante articulación con organizaciones públicas y privadas nacionales e internacionales.
Acompañamos desde distintas áreas especializadas.
Invitamos a profesionales y personas con vocación de servicio a sumarse en procesos de apoyo psicosocial, espiritual, familiar y comunitario.
Apoyo psicológico y social para pacientes y familiares durante procesos de enfermedad y recuperación.
Acompañamiento desde una perspectiva bíblica de fe, consuelo y esperanza.
Consejería, intervención familiar y fortalecimiento de la comunicación en el hogar.
Atención a pérdidas, educación nutricional y orientación en decisiones sensibles.